ENTREVISTAS

Entrevista a Carla Cañellas

Carla Cañellas es una artista que concibe el arte como un ejercicio para tratar de comprender la organización de las sociedades humanas. En su entrevista para The Biombo reflexiona sobre el control que ejercen los grandes poderes sobre nuestra autonomía de voluntad y sobre la importancia de ser responsables en la gestión de la información que generamos y que compartimos a través de las nuevas tecnologías.

1.- ¿Cuándo surge tu pasión por el Arte?

Como muchos, en alguno de mis primeros recuerdos tengo un lápiz en la mano. En la primera casa que viví en Valencia, mi padre que era arquitecto técnico y jugador profesional de billar a tres bandas, tenía una habitación de estudio en la que también dibujaba; recuerdo su mesa blanca con el tablero inclinado y sus cajas de lápices: era como una ventana sobre la que surgía magia. Creo que allí empecé a darme cuenta de que me interesaba  la creación plástica. También recuerdo uno de los primeros cuadros que me dejó muda, “Valencia” de Anglada Camarasa. Ya estábamos viviendo en Mallorca, y los sábados por la mañana solía acompañar a mi padre a hacer las compras para la comida de la semana. Al terminar el recorrido siempre hacíamos alguna parada “especial” antes de volver a casa a comer. Un día fuimos al “Gran Hotel”, un antiguo palacete rehabilitado que hoy es la sede de la Fundación La Caixa en Palma. Al entrar en la sala donde está el cuadro me quedé pasmada ante la explosión de color y magnitud del lienzo, estuve allí un rato, absorta, completamente hipnotizada. Mi padre al darse cuenta del impacto incluyó entonces esa parada en nuestros recados del fin de semana: durante una temporada, después del mercado y colmados volvíamos al “Gran Hotel”.

2.- Para ti el arte no es solo un resultado contemplativo, sino una labor de cuestionamiento, crítica, educación y transformación de la sociedad. Muchos denominan a esto artivismo. ¿Es el arte una forma de hacer política?

Dependiendo de lo uno entienda por arte. Para mí sí,  lo experimento como un  ejercicio para tratar de comprender la organización de las sociedades humanas, y fundamentalmente refiriéndome a  cuestiones que no entiendo, como un ejercicio de comprensión. Muchos de los proyectos que me interesan son de índole social, cuestiones complejas en la configuración de nuestro entorno que provocan que la construcción de la sociedad sea de una manera determinada, lo que podríamos denominar “ingeniería social”… eso, nos demos cuenta o no, está en absolutamente todo. El romanticismo del libre albedrío es una completa utopía. Nuestra capacidad de elección está determinada por un entramado de cuestiones que varían según la coyuntura en la que nos encontremos, un código de influencias culturales, medioambientales, legislativas, sociales…  Ahora, yo no me considero en absoluto una artivista o activista, creo que las personas que sí lo son, a las cuales respeto profundamente,  tienen un nivel de dedicación en su tarea infinitamente mayor de la que yo pueda tener. Yo, simplemente, me pregunto cosas que trato de resolver de la mejor manera que sé. Y parte de ese ejercicio se encasilla en lo que se denomina “arte político”. Sin embargo, cualquier posición, sin querer caer en redundancias y frases hechas, es política…

3.- En tu trabajo artístico te interesa el retrato identitario creado a través de un diálogo con el espectador, entendiendo la construcción final del relato por parte de éste. ¿Qué sueles hacer con el feedback que recibes de tus obras?

Mi trabajo se basa en hacer preguntas sobre diferentes códigos que nos afectan, por tanto, escuchar las respuestas es una forma de entender la sociedad en la que vivo y una forma de confrontar mis creencias y vivencias con las de los otros. De eso es de lo que más se aprende, intento que sea así, sin establecer significados absolutos en el resultado de las piezas, y de un tiempo a esta parte, cada vez me interesa más ese espacio abierto donde el espectador pueda leer una multiplicidad de acepciones. Pretender lo contrario creo que, aparte de ser una autentica tontería, solo conduce a actitudes autoritarias y terriblemente pretenciosas.

“Horizonte de sucesos (Notas sobre la censura)” Tinta japonesa sobre papeles Washi Tengucho , 40 cm x 60 cm. 2020 5

4.- Háblanos de tu proyecto “Detenidos”, en el que tratas sobre la incidencia del lenguaje institucional y mediático en la conformación de nuestras creencias e identidad. ¿De qué manera influye en nuestras creencias y en nuestra identidad una combinación de diplomacia sosegada con alarma social en un ciclo económico lleno de altibajos?

Pues influye tan directamente que si no te das cuenta acabas siendo un borrego, una marioneta francamente fácil de manipular. La línea divisoria entre lo que llamas diplomacia sosegada y autocensura es en muchos casos bastante difusa. A veces nos callamos asuntos porque son “socialmente inadecuados” o directamente porque se prohíben. Esta asunción de silencio impuesto o autoimpuesto unido a un estado de alarma y precariedad económica es la bomba. En momentos de profunda crisis nos centramos en lo directamente esencial y necesario para nuestra supervivencia, se nos pasan por alto muchas cuestiones, y, sin embargo, son los momentos en los que uno debería de ser más crítico con las decisiones que se toman por parte de los estamentos que se encuentran en el poder. Naomi Klein en “La doctrina del shock” lo explica a la perfección y, sinceramente, es un libro que todos podríamos leer en estos momentos de confinamiento. No hay que perder de vista que la nueva seguridad conlleva una nueva vulnerabilidad.

“Casting (Notas sobre la autocensura)” lápiz y tinta sobre papeles Washi Tengucho y Kozo. 120cm x 85 cm. 2020

5.- En “Matria” hablas del desarraigo hacia una nacionalidad que te viene impuesta por tu lugar de nacimiento y el sentimiento de pertenencia hacia la comunidad de mujeres que son madres. ¿Qué opinas sobre el nivel de igualdad entre hombres y mujeres que se ha alcanzado en nuestros días?

Siento que se ha avanzado en muchísimas cuestiones, pero debemos seguir trabajando y dando visibilidad. En muchos sectores sigue existiendo un techo de cristal, y /o un juicio hacia tu profesionalidad si eres mujer, que mide desde tu capacidad intelectual hasta tu físico con unos parámetros diferentes si eres hombre… ni hablemos de la edad… Por ejemplo, ¿qué ocurre con las mujeres maduras? Mujeres de más de 50, mujeres de más de 60 ¿dónde están esas historias? ¿Cuántas narraciones, películas, documentales, obras de cualquier índole hay sobre ellas como protagonistas en comparación a las que existen sobre hombres? Aprovechando este confinamiento me parecería interesante que muchas personas pusieran el valor que merecen los cuidados familiares, porque todos venimos de ellos. ¿Realmente está sociedad  los está  colocando en el lugar que corresponden? Normalmente esa labor la hemos desempeñado nosotras. Muchas mujeres se entregan a una maternidad y crianza y luego cuando desean retomar su carrera profesional, la sociedad les acusa de “que han elegido y ya es tarde” ¿tarde para qué? Imagínate el mundo si no hubieran existido esos cuidados…   Es cierto que en materia de derechos, en nuestro país, si comparamos muchas situaciones con la de generaciones anteriores nos encontramos en una mejor posición, pero a nivel global hay muchísimos países en los que se te ponen los pelos de punta en cuanto a situaciones muy básicas, y para cambiarlo tenemos que seguir hablando todos los días, no vale con un par de consignas colgadas en instagram.

6.- En “Decoding” hablas de la nueva identidad digital que se ha añadido a la documental y que ocupa un lugar preponderante en la actualidad con la utilización masiva de las redes sociales, muy especialmente entre los jóvenes. ¿Crees que es una identidad que suma o que resta?

A día de hoy, y como opinión personal, creo que hacemos un uso que resta más que suma. Estamos en pañales todavía para entender su correcto funcionamiento, ser críticos en la medida que nos afecta y obtener un beneficio satisfactorio… Supuestamente, las redes sociales han sido creadas para acercarnos, estar en contacto los unos con los otros….pero ha provocado un efecto inverso en el que ahora te crees que por ver la proyección mental de alguien en pantalla lo has visto, comenzamos a confundir esa ficción con la realidad y no es más que un espejo bastante deformado de lo que somos. El escritor e investigador Eugeny Morozov apunta como la posverdad es al capitalismo digital lo que la contaminación es al capitalismo de energías fósiles: un subproducto de sus operaciones. Evadirlo requiere casi un apagón tecnológico o tal ejercicio de reflexión que nos debería arrastrar, a nivel global, a un cambio  absoluto de paradigma. Las generaciones anteriores al boom tecnológico contrastaban la veracidad de la información de una manera completamente diferente a como ahora la gestionamos, que parece que nos interesa más resamplearla, remezclarla y volverla a compartir; nos preocupa más nuestra participación, sea cual sea en esta rueda que no para, en lugar de la calidad del mensaje que estamos aportando. Como un hámster dando vueltas en una rueda infinita y un saber superficial producto de nuestra “cultura de scroll”; bajar y bajar el ratón sin entrar en profundidad en ninguna noticia, porque cada vez queremos más, no nos podemos perder ninguna novedad… Mi discurso resulta bastante catastrofista y, sin embargo, depende del uso consciente y responsable que hagamos cada uno de nosotros en la gestión de la información, tanto la que consumimos como la que generamos. Resulta curioso, por decirlo de alguna manera, como la cuota de profesionales dedicados a la filosofía, psicología, sociología en muchos ámbitos de nuestra sociedad, de un tiempo a esta parte, han visto recortadas sus posibilidades de participación en el mercado laboral y, sin embargo, los grandes CEOS de Silicon Valley tienen clarísimo que para la configuración de sus proyectos les necesitan fundamentalmente. Ellos son los primeros que prescinden de usar, incluso prohíben a sus hijos, la participación en las redes, porque conocen exactamente la ansiedad que se produce al usarlas. Y tampoco podemos perder de vista los sistemas de control al que el uso de la tecnología nos somete…

“I agree (Black Mirror series)” Espejo grabado retroiluminado sobre estructura de metal , 70cm x 70 cm x 5 cm . 2019

7.- Háblanos de “Marco Legal”, instalación que presentaste en el stand de la Galería A Ciegas en Just MAD 2020 y en la que tratas sobre la relación que ha de existir entre la libertad de expresión y la seguridad ciudadana, entre los derechos de los ciudadanos y los controles de los poderes públicos. ¿Qué crítica al sistema haces en ella?

Lo que critico es que me parece bastante absurdo, incluso retrógrado, prohibir y penalizar expresiones que van desde la opinión personal a ejercicios artísticos, sea cual sea tu ideología. Desde que se aprobó la última reforma de la ley de seguridad ciudadana, el artículo 578 del código penal, la conocida ley mordaza, se han criminalizado actitudes que a lo único que responden es a  derechos fundamentales como debería ser la libertad de expresión. La problemática que, aparte de cuestiones lógicas tiene esta ley, es que es un artículo que remite a otro, y a otro, y a otro… así hasta abrirse en un árbol en el que te encuentras más de 40 , donde muchos de ellos contradicen al anterior o juegan con un lenguaje muy ambiguo. Esta ambigüedad lo que provoca es una multiplicidad de acepciones que serán interpretadas según el baremo de la persona que te juzgue. Esa multiplicidad creo que es enriquecedora como mencionaba anteriormente en un ejercicio artístico, pero no en una ley que deja de ser concreta… esto es muy peligroso. Esta censura además de operar en personas concretas que han sido penalizadas por el simple hecho de escribir un tuit o una canción, ha provocado lo que se denomina “efecto desaliento” en el resto de la sociedad, es decir, la autocensura por la que pasamos, pensando que si al otro se le ha acusado, nosotros es mejor que estemos callados. En una supuesta democracia progresista esto es inaceptable. 

“Variaciones en clave de sol para formalizaciones de marco in crescendo” Videoinstalación , 300cm x 250cm x 200 cm, 2018.

8.- ¿Qué actividades creativas estás realizando durante este tiempo de confinamiento al que estamos sometidos por la crisis sanitaria actual y cuáles son las próximas obras en las que estás trabajando?

Estoy continuando con proyectos que tengo abiertos: el anteriormente mencionado sobre la ley mordaza, con el que he comenzado a colaborar con la plataforma de Cibersomosaguas, grupo de investigación teórica y aplicada sobre los procesos de estructuración y movilidad social en torno a los espacios y mediaciones tecnológicas de la Universidad Complutense; y, por otro lado, continúo con un proyecto de investigación que comencé en Japón, el pasado año, con la beca de residencia en AIRY Yamanashi, acerca de los Yata no Kagami, unos espejos tradicionales. 

Muchas gracias por concederme una entrevista para The Biombo. Te deseo muchos éxitos en tu carrera como artista.

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