OBRAS DE ARTE

Coco Chanel y su pasión por los biombos de Coromandel

“La primera vez que vi un biombo de Coromandel, lloré. Nunca había sentido algo como esto por un objeto”, expresaba Gabrielle Chanel.

Coco Chanel sentía verdadera pasión por los biombos de Coromandel, que comenzó a coleccionar en la década de 1910, llegando a tener 32 en sus apartamentos, siendo el más conocido el situado en la Rue Cambon de París.

La diseñadora de moda se inspiró en estos biombos Coromandel a lo largo de su carrera para hacer colecciones de ropa, campañas publicitarias, fragancias, relojes y alta joyería.

Gabrielle Chanel admiraba a poetas, actores, escultores y pintores y esta admiración le condujo a convertirse en afamada mecenas y en una ávida coleccionista de arte. Tuvo relación con artistas como Picasso, Dalí, Sert, Man Ray y Cocteau, que ejercieron gran influencia en el estilo de Chanel.

De hecho, fue José María Sert quien guió a Chanel en sus inicios como coleccionista de obras de pintura, escultura y objetos decorativos, como los biombos de Coromandel.

Estos elementos decorativos están formados por varios paneles de madera recubiertos de laca negra y contienen diseños que aportan textura, riqueza y narrativa, ya que están adornados con toda clase de flores, pájaros, paisajes y escenas de la vida cotidiana china, de donde son originarios, a pesar de que tomen el nombre de Coromandel, el puerto de la India desde donde eran enviados a Europa desde el siglo XVII. 

Para alguien con tanta curiosidad como Chanel, los biombos eran un instrumento perfecto para dar rienda suelta a su imaginación, y es que encierran en sí mismos un amplio abanico de posibilidades. Un biombo con sus hojas desplegables, tiene la capacidad de transformar el espacio, de dividirlo creando zonas de intimidad, de ocultar cosas y de enfatizar otras.

Y a ti, ¿qué te inspiran los biombos y cuáles son tus favoritos?  

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