ARTISTAS

Carlos León se reinventa a los 70 en CAC Málaga

31 enero – 26 abril 2020

Lo ha vuelto a hacer. A los 70 años, Carlos León, uno de los máximos representantes de la abstracción española, se reinventa. Una exposición en el CAC Málaga reúne, por primera vez, una selección de sus trabajos de cinco décadas junto a lo último de su producción. Su revolución se escribe ahora, con las manos, sobre madera e incluso, en algunas piezas aparecen neones.

Fiel a la pintura, aunque las tendencias fueran por otro lado, su persistencia ha hecho de su obra una de las más codiciadas en el arte abstracto de los últimos 50 años. La encontramos en importantes colecciones privadas, pero también en algunas de las colecciones públicas (Triangle Artist Workshop, Nueva York; MOCA Cleveland, Ohio;Museo Reina Sofía, Madrid; Museo Bellas Artes, Bilbao; Museo Patio Herreriano, Valladolid…). Tras un período de investigación sobre los nuevos soportes, materiales y técnicas, hoy son la madera, la pintura plástica o el neón los elementos que sintetizan su carrera, como antes eran el lienzo, el poliéster o el dibond –una revolución–, “manchados” con acrílico u óleo. Como casi siempre, descarta pinceles y brochas para dibujar sobre el soporte directamente con las manos.

Carlos León (Ceuta, 1948) es, ante todo, un investigador incansable. En estas últimas obras, según el comisario de la muestra, Fernando Castro Flórez, “literalmente, re-enmarca su dilatado proceso creativo, combinando su querencia gestual con textos de neón ‘deshechos’, letras, haciendo que sus manos friccionen sobre el soporte-superficie”. Su carrera es una evolución continua en busca de nuevos medios, influido por la filosofía, la poesía, la música, el psicoanálisis y la naturaleza. “Hay muchas formas de relacionarse con el paisaje y todas ellas me resultan interesantes y placenteras”, sentencia. 

Desde la pasión que mostró en los años 90 por los jardines barrocos, hasta los más recientes en recipientes metálicos, Carlos León no ha dejado de producir ni de luchar por su visión del arte. A través de casi 60 piezas de gran formato, la muestra del CAC Málaga repasa su trayectoria, desde las primeras obras, más cercanas al Support-suface a las últimas, en las que su reflexión sobre la memoria y el pensamiento se expresa en piezas que plasman la carnalidad y la radicalización de su pintura.

“ Tomando distancia hace visible un trayecto que conduce de una pintura –la mía anterior, caracterizada por un fuerte componente ‘veneciano’– hacia otra más relacionada con la experiencia de los años vividos en Nueva York, algo más cruda, más urbana, más radical en su exigencia expresiva”, explica León sobre la muestra de Málaga. “He conocido las inclemencias de la falta de medios, la impotencia de la escasez material y la ausencia de reconocimiento”, confesó al recoger el Premio Arte y Mecenazgo de Obra Social ’la Caixa’ en 2016”. “me sensibiliza muy especialmente a toda manifestación relacionada con el mecenazgo y con el apoyo a la creación artística, algo que considero una de las más nobles expresiones de la generosidad, sin cuyo concurso no existirían ni habrían llegado hasta nosotros muchísimas de la grandes obras del pasado ni sería el presente tan fecundo y prometedor”. Esta nueva etapa “necesaria”, según León, supone la culminación de todo el conocimiento adquirido.

SOBRE CARLOS LEÓN

Iba para médico, pero el arte se interpuso en su camino. Estudiaba en Valladolid cuando descubrió la sala de exposiciones Castilla y con ella, a un grupo de paisajistas que llamó su atención. “Los busqué, entré en contacto con ellos y nos hicimos amigos”, recuerda Carlos León. La pintura lo atrapó y dejó la medicina. Con 20 años gana en 1968 el Premio de Pintura de la Caja de Ahorros Provincial de Valladolid. Dos años después celebra su primera exposición individual en la Galería Jacobo de Valladolid.

En 1972 vive en París durante un año y en 1975 participa en su primera exposición colectiva en Madrid, ‘10 Abstractos’, en la Galería Buades. Introduce en España la corriente francesa Support-suface. La primera muestra individual en la capital llega en 1976 y ese mismo año es seleccionado para participar en la Bienal de Venecia. Y en 1978, para la Trienal de Nueva Delhi.

Vuelve a París en 1979 con una beca de la Fundación Juan March y en 1985 pasa otro año en Nueva York, becado por el Comité Conjunto Hispano-Norteamericano.

En 1987 es nombrado miembro de la Junta Directiva del Círculo de Bellas Artes y empieza a impartir clases como profesor asociado en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca. Abandona la actividad docente en 1991.

En 1995 vuelve a Nueva York y permanece allí siete años. Esta etapa supone un punto de inflexión en una trayectoria que venía marcada por el Neo Reduccionismo francés (Support-suface) para abrirse a una pintura más cruda y radical.

En 2002 retorna a Segovia y expone por primera vez en ARCO, adonde volverá en repetidas ocasiones. En 2009 expone en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, muestra que le abre las puertas al reconocimiento del gran público. Dos años después, el Museo Reina Sofía adquiere para su colección tres obras suyas de 1976.

El reconocimiento por parte de las autoridades madrileñas le llega en 2015, con la organización de la aplaudida exposición ‘PinK Réquiem’ en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid.

Ha sido galardonado con el Premio de la Cultura de la Comunidad de Madrid 2014 en la modalidad de Artes Plásticas y el Premio Arte y Mecenazgo de Obra Social La Caixa 2016.

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